Carito (León Gieco-Antonio Tarragó Ros)

Sentado solo en un banco en la ciudad
con tu mirada recordando el litoral,
tu suerte quiso estar partida,
mitad verdad, mitad mentira,
como esperanza de los pobres prometida.
Andando sólo bajo la llovizna gris,
fingiendo duro que tu vida fue de aquí
porqué cambiaste un mar de gente
por donde gobierna la flor.
Mirá que el río nunca regaló el color.

Carito, suelta tu pena,
se haga diamante tu lágrima entre mis cuerdas.
Carito, suelta la piedra
para volar como el zorzal en primavera.

En Buenos Aires, los zapatos son modernos
pero no lucen como en la plaza del pueblo;
deja que tu luz chiquitita
hable en secreto a la canción
para que te ilumine un poco más el sol.
Cualquier semilla cuando es planta quiere ver
la misma estrella de aquel atardecer
que la salvó del pico agudo,
refugiándola al oscuro,
de la gaviota arrasadora de los surcos.

Carito, yo soy tu amigo,
me ofrezco árbol para tu nido.
Carito, suelta tu canto
que el abanico en mi acordeón lo está esperando.


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