Primer prólogo, histórico-musical: Construiré una balsa y me iré a naufragar
Una madrugada de otoño del año 1967, Tanguito y Lito Nebbia compusieron un tema titulado "La balsa" durante una de las tantas reuniones que los pioneros del rock argentino compartían en el bar La Perla del Once. Tanguito tenía las primeras frases de la canción y Litto Nebbia la completó desarrollando una estructura, agregando más estrofas a la letra y componiendo el estribillo. Según la leyenda -alimentada en el disco póstumo de Tanguito-, La balsa fue compuesta en el baño de aquel bar. El 23 de junio de 1967, La balsa comenzó a navegar en las disquerías de la Argentina. El éxito del tema fue monumental y llegó a vender 250 mil copias, una cifra inusitada para un simple, más aún para uno de rock en castellano.
La canción fue grabada primeramente por Los Gatos en los estudios TNT, durante el registro de unos temas de prueba para firmar un contrato discográfico con la compañía RCA. Fue editada como un simple cuya cara B fue ocupada por Ayer nomás, escrita por Moris y Lernoud.
La canción se convirtió en una suerte de himno y con el correr del tiempo llegó a tener más de 20 versiones. Hace poco tiempo un sello anónimo (La Bolsa Records) compiló un CD con 15 de aquella versiones titulado Mucha madera. Se hicieron solamente 10 copias de la compilación y todas ellas se obsequiaron. Entre otros intérpretes, La balsa fue cantada por Moris, Miguel Abuelo, Charly García, Jairo (en francés) y Juanse (bajo el seudónimo de El Gato). Además, obviamente, de Tanguito.
Dice la letra de este tema:
Estoy muy solo y triste acá,
en este mundo abandonado.
Tengo una idea, es la de irme
al lugar que yo más quiera.
Me falta algo para ir
pues caminando yo no puedo.
Construiré una balsa
y me iré a naufragar.
Tengo que conseguir
mucha madera.
Tengo que conseguir
de donde pueda.
Y cuando mi balsa esté lista
partiré hacia la locura.
Con mi balsa yo me iré
a naufragar.
Como podrán apreciar, uno de los pasajes más destacados de la letra es la frase que he usado como título.
Construí mi balsa virtual para, como dice la canción, irme a naufragar: navegar a la deriva llevado por las corrientes y los vientos, y estar atento a lo que pueda pescar y el destino provea. He subido a bordo todo lo que encontré y me pareció útil y provechoso. Te invito a compartir la travesía y descubrir juntos a qué lugares insospechados conduce.
Segundo prólogo, técnico-sociológico: Navegar por internet
Esta es una de las frases más escuchadas en los últimos años. Es completamente habitual y ya no sorprende a nadie escuchar que un amigo o alguien de la familia está (navegando) en internet. Y hasta algunos ya hablan de surfear la web.
A todo esto el avión ha reemplazado a los barcos en el transporte de pasajeros de un continente a otro. Antes la gente se embarcaba, cruzaba el océano y corría el riesgo de sufrir un naufragio. Existen cientos de casos registrados, algunos con final feliz, otros con final trágico. Y hasta existen manuales de supervivencia para casos de naufragio que recogen la experiencia de años de cruzar los mares sobre todo tipo de embarcación.
Sé que la idea que expondré no tiene nada de original. Pero no por ello carece de cierto grado de verdad. Han pasado los años y la navegación se ha vuelto virtual. Con mayor o menor asiduidad nos embarcamos en una travesía por Internet en la que muchas veces vamos donde nos lleva la corriente y sólo algunos hábiles navegantes logran arribar a puerto sin perderse en el camino.
Y, trazando un paralelismo con aquellos marinos de siglos anteriores, podemos decir que si existe la navegación virtual por internet, entonces existirán también los naufragios virtuales. Y yendo todavía un poco más lejos hasta podremos afirmar que hacen falta balsas virtuales.
Esta es una de ellas. Me dirán que está mal construída, que no es segura, que hasta dudamos que nos mantenga a flote y que, en el mejor de los casos, nos permite navegar pero no nos lleva a ningún lado. Y yo les digo que efectivamente es así. Por eso se trata de una balsa y no de un bote de salvamento, una canoa o una lancha. Es algo que tuve que construir yo mismo, con los materiales de que disponía y con mis escasos conocimientos de las técnicas requeridas.
Es pues una balsa -precaria e insegura como todas pero balsa al fin-, ni más ni menos.
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