En el último año de la secundaria me hice muy amigo de Julio, quien a su vez era muy amigo de Roberto. Así fue como conocí a éste último. Roberto, en aquellos años, hacía un trabajo administrativo en YPF o alguna repartición por el estilo. Pero no podía con el genio y, entre planilla y planilla, se despachaba con algún delirio de los suyos. Cómo llegó a mis manos éste que hoy subo a la balsa es un misterio. Quizás se lo mostró a Julio y éste a su vez me lo prestó; quizás lo llevó a un ensayo del grupo musical que integraba junto con Julio, Miguel y Gerardo, lo dejó olvidado en alguna silla y yo lo encontré. El hecho es que ya no puedo devolvérselo pues, según me han dicho, se ha convertido en un personaje difícil de domar.


Comedia y viceversa

Entonces me dije: Me dejo un poquito de joder y listo el pollo. Y así fué. Me llamó mi vieja a comer. Comimos opíparamente y fumamos también, no se vayan a creer que somos unos rascas cualquiera.
Pero de todos modos estaba un tanto aburrido. El aburrimiento estaba conento sin embargo. Quería hablame, pero yo estaba tan pesado y triste que no quise siquiera decirle un buenos días apasible. Qué César y Bruto que soy, no? Pero la máquina de escribir se me sentó justo delante de mis ojos. Y me miraba y me miraba la boluda. Yo le pedía permiso para pasar y le pedí encarecidamente que dejase de molestarme, pero ella se desnudó y lógicamente tuve que tocarla un poco, pero nada más que para que me deje pasar. Mentiroso!... Estuvimos toda la mañana en la misma posición y nadie de los que nos rodaban como tiburones se habían percatado de ello.
Mi abuelo me dijo una vuelta: "Sobrinito, si la montaña no viene a tí, tu ve a la montaña". Pobrecito murió sepultado por la nieve dos años más tarde... dos años más temprano estaba lo más bien sentado al lado de la estufa, pero tan cerca que yo no alcanzaba a comprender cómo no ardía junto con los pedazotes de quebrachos que colocaba cada tanto... en realidad cuando empezaba a comprenderlo, me quemaba la piel de tal modo que huía desesperado a la cocina.
"Pero si yo sigo en esta postura no vamos a salir del pozo". Tiró la cadena, nomás... qué divertido, dijo Pipo Pescador mientras arreglaba la caña.
Pero me pagaron el suelo que yo no esperaba, y empecé a putear a todo el mundo, pero el que mucho abarca poco apireta, dijo un inodoro, entonces me callé la boca y empecé a pensar en mimina. Me había portado como un verdadero animal, al menos cuando uno hace algo mal siempre le hecha la culpa a los animales... Y si los animales se portan bien? qué vergüenza, no? Nosotros siempre aventurandonos. Me dijo de largar si seguíamos así. Me cagué, lo reconozco, pero ni siquiera atiné a limpiarme que me tocó la espalda una rosa majesstuosa. Giro sobre mí mismo y la miro, lo único que faltaba era que hablase... era una maravilla. Mientras seguía pensando en mi mina, la rosa me dice: "Yo soy la nueva mucama, señor"...
- Pero disculpe, la confundí con una rosa en serio, casi la mato como a una araña.
- Gracias, señor, qué bondadoso es usted.
- Bueno, gracias, pero trate de hacer las cosas lo mejor posible, acá todos hacemos las cosas mal, no se pliegue a nosotros, trate de ser un poquito menos influenciable, entiende?
- Heil Hitler!
Las últimas palabras de la nueva empleada me llegaron a los más profundo, o al menos sentí esa sensación del vómito que corre por todo el instestino pidienod permiso apurado porque pierde el último inodoro, no?...
Y llegó el día de la gran propuesta de mi madre después de casi dos mese que no conversábamos nada más que de temas chocantes e hirientes. Santada en la cocina le prendí la hornalla y intenté quemarla viva, pero no se dejó ... entonces se apoyó en un sillón blanco asqueroso ... y me dijo en voz baja y tímida "Nene, por qué no te bañás?"... Eso también me llegó y me dije: "Ma sí... me baño y se va todo la la mierda"... Y así ocurrió. Me bañé y todo se fué a la mierda. Quedá solo. Snetado en el umbral de la puerta. Mi casa ya no estaba conmigo, ni mis padres, ni mi hermana, ni mis amigos, pero sí mi mina... entonces le chisté a una guitarra que cruzaba Monroe y Dragones. Se acercó y me dijo: "Tocame".
Me asombré de ver cómo estaba el mundo de estos tiempos...
- Pero vos sos una puta, morite querés.
- Sos un arrabalero, huacho mío.
No pude resistir la tentación. Mi mina había salido de vacaciones en ese preciso instante y no había alcanzado a despedirme en forma de ella, entonces tiré a la mierda la foto del Papa y me acosté con la guitarra. Como era de esperar le rompí el LA... pero así quedó mi MI... pero fue una linda experiencia.
Al final de puro aburrido me lancé a un viaje extraño por los pasillos del Vaticano... Me encuentro con el Papa, le expliqué arrepentido:
- Papaíto...
- M'ijo, eso es en las películas argentinas gauchescas... no aquí.
Sin dejarme influenciar por el clérigo repetí:
- Papaíto: Antes de ayer arrojé vuestra santa foto, que en ese momento no me resultó tanto, por acostarme con una guitarra... estoy arrepentido.
- No te preocupes hijo, estás perdonado... Acostarse con una guitarra es un pecado grave y el cristianismo, perodón el cretianismo lo condena...eres un ateo!!... eso es lo que eres.
Tanto gritaba que mis orejas se habían abrazado a mis bolas y juntas comenzaban a inflamarse en cámara rápida... Me dió un sermón de dos horas. Tanto quilombo para después ir a acostarse con un repodrido y viejo laúd de la Corte... viejo verde!
"Cayó del cielo ... es un enviado de Dios", decía una viejecita que no veía más arriba de mi ombligo, lo cual me hizo deducir enseguida la mentalidad morbosa de la anciana... pero lo único que pude ver fue un albañil hecho pelota contra el suelo... se apelotonó tanto la gente por verlo más de cerca todavía que aproveché para apoyar a alguna curiosa... La anciana insistió tanto que le tiré con el tarro de pintura en los ojos y quedó ciega, pero como no soy un hijo de puta, todos los días le compro dos docenas de ballenitas, que conste... Ella lo puede decir, muda no la dejé.
Y nos fuimos a ensayar con el conjunto. Llegué y la batería abierta de piernas, como simpre, me estaba esperando ansiosa. pese a haber estado dos horas con mi amigo Julio, insistía en querer hacerlo también conmigo... Y quién se puede resistir ante una batería veterana como la REX, eh?!... Nos bailamos unos tangazos y después nos fuimos al Telo, y ahí empezaron los problemas para mí, los cuales me han inducido a escribir esta carta desesperada. La dejé con el bombo!

Peti (1975), no sé para qué!

 

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